Proair inhalador
Disponible
100mcg
desde 24,06 €
En resumen
- Inhalador presurizado de salbutamol con 100 microgramos en cada pulsación.
- Se pide 1 inhalador o un lote de 3, 4, 6 o 10.
- En España el salbutamol en aerosol es un medicamento sujeto a prescripción médica.
Proair Inhaler y el broncoespasmo reversible
Proair Inhaler es una suspensión para inhalación en envase a presión que lleva salbutamol, broncodilatador del grupo de los agonistas beta-2 de acción corta. La ficha técnica de Salbutamol Glenmark, un aerosol de salbutamol de la misma dosis, indica su uso desde los 4 años de edad para las enfermedades obstructivas de las vías respiratorias que son reversibles: el asma bronquial, en la que actúa como medicación de rescate tanto si es leve como si es moderada o grave, la EPOC y el enfisema. Se usa también de forma preventiva, poco antes del ejercicio o ante un estímulo alergénico ya identificado e inevitable.
Una concentración y cinco tamaños de pedido
El inhalador libera 100 microgramos de salbutamol por pulsación; el catálogo solo ofrece esta concentración. Lo que varía es la cantidad: un inhalador suelto o lotes de tres, cuatro, seis y diez. Procede de un fabricante de otro país; su nombre y su envase no son los de los aerosoles de salbutamol que se dispensan en una farmacia española.
Pulsaciones por edad y forma de usar el aerosol
A partir de los 12 años, la ficha pauta una o dos inhalaciones cuando aparecen los síntomas, hasta un máximo de ocho al día. Si el desencadenante es el esfuerzo o un alérgeno, se hacen dos inhalaciones entre 10 y 15 minutos antes. Los menores de 12 años empiezan con una inhalación, que puede subirse a dos, y el máximo a demanda queda en 200 microgramos en cada una de cuatro tomas diarias; en menores de 4 años la ficha menciona una cámara pediátrica con mascarilla. Si cada vez se recurre más al inhalador, o la dosis aumenta de repente, la ficha lo interpreta como un control deficiente del asma o un empeoramiento.
Un aerosol recién abierto, o que no se ha usado en cinco días o más, se comprueba primero: fuera la tapa, unos segundos de agitación y dos pulverizaciones al aire. La ficha prefiere que la inhalación se haga sentado o de pie: se revisa que la boquilla esté limpia, se vuelve a agitar, se expulsa el aire que resulte cómodo sin soplar en la boquilla y se pulsa en cuanto empieza una inspiración lenta y profunda, aguantando luego el aire lo que se pueda. Para una segunda dosis se espera medio minuto. Quien no coordina bien la pulsación con la respiración puede usar una cámara espaciadora.
Salbutamol en el registro de la AEMPS
El nombre Proair no figura en CIMA. Hoy hay tres aerosoles de 100 microgramos comercializados en España: Ventolin, que es de GlaxoSmithKline, y dos de Laboratorio Aldo-Unión, Ventoaldo y un genérico con el nombre del principio activo. Salbutamol Glenmark y Salbutamol Sandoz están autorizados, pero no están a la venta. Ventoduo junta en un mismo envase salbutamol y beclometasona. El principio activo existe además en solución para nebulizador, sola o con bromuro de ipratropio, en jarabe y en inyectable. Para todos ellos hace falta receta médica.
Uso excesivo, enfermedad cardíaca y otros avisos de la ficha
La ficha solo recoge como contraindicación la alergia al salbutamol o a alguno de los excipientes. También advierte de que abusar de un broncodilatador de acción corta puede enmascarar que el asma avanza y aumentar el riesgo de crisis graves; si hace falta para los síntomas más de dos veces cada semana (las dosis previas al deporte no cuentan), hay que consultar al médico para revisar el tratamiento. El corticoide inhalado pautado no se deja aunque los síntomas mejoren. Pide prudencia en cardiopatías graves, sobre todo con un infarto reciente, en taquiarritmias, hipertensión grave no tratada, aneurisma, feocromocitoma, hipertiroidismo no controlado, diabetes difícil de controlar e hipopotasemia sin tratar.
Con betabloqueantes no selectivos no suele asociarse, porque en el asma elevan el riesgo de broncoconstricción grave. Las xantinas, los corticoides y los diuréticos pueden bajar aún más el potasio, lo que favorece las arritmias por digoxina; con anestésicos halogenados se deja de usar al menos 6 horas antes de la anestesia. Entre las reacciones adversas frecuentes, la ficha cita calambres musculares, taquicardia, cefalea y temblor. Si las sibilancias aumentan nada más inhalar, podría tratarse de un broncoespasmo paradójico, y la ficha pide suspender el aerosol de inmediato. Se han descrito también casos de caries, por lo que conviene cuidar la higiene bucal, en especial en niños; en los controles antidopaje el salbutamol puede dar positivo. Consulte la ficha técnica de Salbutamol Glenmark para el texto completo.